Viaje a San Petersburgo
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Excurciones, Itinerarios

Lo que no puede dejar de ver en las afueras de San Petersburgo:

La Fortaleza de San Pedro y San Pablo, el auténtico núcleo antiguo de la ciudad. Fue la primera edificación que mandó construir según su propio diseño Pedro el Grande sobre una pequeña isla pantanosa situada entre el Gran Neva y el canal de Kronwerk. La fortaleza, que ahora se considera la mejor fortificación militar del siglo XVIII conservada de Europa, fue proyectada para defender la salida al mar Báltico.

Vista desde arriba Murallas de la Fortaleza San Pedro y San Pablo

Siendo la primera y única construcción de piedra en la ciudad en los primeros 15 años de la existencia de San Petersburgo, no es de extrañar que fuera donde construyeron la primera Catedral de la recién nacida capital del Imperio ruso a la que (como a la misma ciudad) pusieron el nombre del santo protector de su fundador: la Catedral de San Pedro y San Pablo, el brillante monumento de la arquitectura y arte ruso de la primera mitad del siglo XVIII,  la más antigua y hasta hoy en día la más alta de la ciudad. La aguja de su campanario (122 m.) esta coronada con una veleta en forma de  Ángel protegiendo la cuidad. Se considera uno de los símbolos de la cuidad y se cree que mientras  esté en su lugar ningún enemigo  podrá vencerla.

El angel protegiendo la cuidad La altura del campanario de la Catedral es 122 metros

Pedro el Grande pidió en testamento ser enterrado en la Catedral de San Pedro y San Pablo y, al cumplir su voluntad en el 1725, todos sus descendientes en el trono ruso encontraron la paz eterna bajo su amparo. En 1998 en la catedral fueron enterrados Nicolás II con su familia, todos fusilados por los bolcheviques en Ekaterinburgo en el 1918. Las majestuosas columnas del interior de la Catedral, las arañas de cristal y la decoración pintada, en combinación con el iconostasio tallado y sobredorado crean un escenario magnífico que acoge las tumbas de los monarcas de la dinastía de los Romanov.

Interior de la Catedral La tumba del zar Pedro el Grande

Cuando la fortaleza ya perdió su importancia militar, una parte se convirtió en la cárcel política, en la que fueron encerrados varios adversarios del régimen, conspiradores políticos, como el propio hijo del zar Pedro, el zarevich Alexei, los decembristas, el hermano mayor de Lenin Alejandro que había atentado contra la vida del zar Alejandro III, los  escritores Dostoevskiy y Gorkiy, los ministros del gobierno provisional burgués, los miembros de la familia Romanov después de la revolución comunista (octubre 1917).

Informe: Pedro I fue zar de Rusia entre 1682 y 1725. Sus campañas militares y esfuerzos de modernización en 25 años convirtieron a Rusia de un país rural y atrasado en un imperio con amplia presencia en los asuntos europeos.

Nació en Moscú, el 9 de junio de 1672. Su educación incluyó es estudio de las artes técnicas y mecánicas, pero también las ciencias militares y navales. Durante su reinado Rusia se convirtió en una gran potencia europea, en parte debido a la introducción de muchas ideas y prácticas científicas, tecnológicas, culturales y políticas de la Europa occidental.

En 1696, después de crear la primera flota rusa, Pedro arrebató a los turcos la fortaleza de Azov y de esa manera logró que Rusia accediera al Mar Negro.

Era un hombre que viajaba y le gustaba presentarse en las cortes europeas y en estos viajes, Pedro persuadía a artesanos, artistas, consejeros y otros expertos para que viajaran a Rusia y así se rodeó de gente cualificada.

En 1703, durante la guerra contra Suecia, Pedro reconquistó la costa del mar Báltico, fundó San Petesburgo y la convirtió en la capital de Rusia.
Fue un hombre que para los historiadores estableció las bases del Imperio ruso, con principios absolutos y a veces muy crueles.

Durante su reinado llevó a cabo  muchas reformas politicas y administrativas dirigidas a iluminar a sus súbditos, se limitó el poder de la Iglesia, se sustituyó el alfabeto eslavo antiguo por el moderno, se publicó el primer periódico ruso , se fundaron escuelas y la Academia de Ciencias, y también se inauguró el primer museo.

En San Petersburgo hay muchos monumentos dedicados a Pedro I, siendo el más famoso el tal llamado “Jinete de Cobre” en la orilla del Nevá, y parece que hasta hoy en día en San Petersburgo continúa la tradición de dedicar al fundador los monumentos escultóricos: en el territorio de la fortaleza se puede ver  el discutible pero popular monumento a Pedro I hecho en 1992 por el escultor y pintor ruso Miguel Shemiakin, que ahora vive en los Estados Unidos. A mucha gente no le agrada la imagen tan deformada del famoso emperador  No se conservan las proporciones. Aunque la estatura de la figura corresponde a la realidad. Es cierto que Pedro I era muy alto (2 m. 04 cm.).


 

 
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