Viaje a San Petersburgo
line
bground


Excurciones, Itinerarios

Lo que no puede dejar de ver en las afueras de San Petersburgo:

El Hermitage es  destino imprescindible no solo  para los amantes del arte y la  cultura, pero para cada persona  que visite nuestra ciudad. Cada uno puede encontrar en el Hermitage lo que atraiga su atención e interés y que despierte una repercusión viva en su corazón.

Entre los museos de bellas artes hay pocos cuyas colecciones puedan competir en valor, riqueza y diversidad con las del Hermitage. Es uno de los museos más famosos del mundo, que contiene unos tres millones de obras del arte, entre las cuales hay cuadros, esculturas, dibujos, grabados, monedas y medallas y muchas obras del arte aplicado. El Hermitage es un conjunto museístico que ocupa cuatro enormes palacios, acaba de recibir a su disposición el quinto edificio majestuoso de ex sede del Ministerio militar de los zares, y sin embargo solo 25% de sus colecciones han encontrado espacio para estar expuestos al público, guardando los demás 75% en sus fondos y consignas especiales.


Se dice que si una persona dedicara solo un minuto a contemplar cada pieza expuesta del museo y pasara en el Hermitage , siguiendo el horario del museo, 7 horas diarias 6 días a la semana sin ninguna parada ni para comer, necesitaría mas de cinco años  para verlas todas. La excursión que yo llamaría “visita panorámica” habitualmente dura 2 y media horas y , al ser absolutamente imposible ver todo, nos enfocamos en las obras maestras y las salas mas importantes.

Hay que  decir, que el Hermitage es el museo único, porque, además de las colecciones del arte, expuestas en las salas de 3 palacios  que ocupa la pinacoteca como tal (el Hermitage Pequeño, el Hermitage Viejo y el Nuevo Hermitage), los visitantes gozan de  magníficos interiores palaciegos, entre los cuales se destacan las salas de gala del Palacio de Invierno, la residencia principal de los emperadores rusos en los años 1762-1917..

Hermitage Palacio de Invierno

El Palacio de Invierno es  una obra maestra  del estilo barroco, creada por el arquitecto italiano Francisco Bartolomé Rastreli. En la decoración de las fachadas e interiores Rastreli dio rienda suelta a su fantasía. El mismo dijo de su creación que el Palacio de Invierno fue construido "...para la gloria de Rusia sólo" y se hizo el símbolo del poder y importancia de Rusia que se transformó en uno de los países más significados del mundo en el siglo XVIII.
        

El Palacio que pasó a formar parte del museo en el año 1922, fue durante dos siglos la residencia principal de los zares. Había sido construido para la emperatriz Isabel, hija de Pedro el Grande. A pesar de convertirse en las  salas de exposiciones, estas no han perdido nada de su esplendor. Una de las más bellas es la sala de Malaquita; sus columnas, pilastras, chimeneas, lámparas de pie y mesitas están decoradas con malaquita de los montes Urales. El verde vivo de la malaquita, combinado con el brillo del dorado y el mobiliario tapizado con seda de color frambuesa, determinan la impresión fantástica de esta sala.


Foto 8 Hermitage Escalera Principal  en el Palacio de Invierno Hermitage Sala de Pedro el Grande en el Palacio de Invierno Hermitage Sala de malaquita en el Palacio de Invierno

Es magnífica la sala de Escudos , para cuya decoración fueron utilizados 13 kilos de oro. Existe el proverbio: “no es todo el oro que reluce” pero en el Hermitage todo que reluce es oro de verdad, pan de oro. En esta sala el emperador recibía a los mensajeros procedentes de las regiones de Rusia, el interior  tiene una superficie de mil metros cuadrados, allí está presente el águila bicéfala, que es el escudo de Rusia, y los escudos de cada una de las provincias del ex-imperio ruso.

Para las ceremonias oficiales más solemnes estaba destinada la sala de San Jorge o Sala Grande del Trono, que luce 48 columnas monolíticas de mármol blanco de Carrara, 18 mil elementos decorativos de bronce dorado en el techo y los parquets magníficos de marquetería (aunque hay que confesar que los parquets de todas las salas de los palacios del Hermitage dejan estupefactos a los visitantes).


Hermitage Sala de escudos en el Palacio de Invierno Hermitage Sala de San Jorge en el Palacio de Invierno


El segundo edificio del conjunto arquitectónico del museo estatal Hermitage se llama el Hermitage Pequeño y fue construido para la vida privada de Catalina II. La emperatriz quería descansar de la vida oficial en un lugar aislado, acogedor y lleno de las obras artísticas. Por ese motivo el palacio fue denominado “Hermitage”, palabra francesa que significa “ermita”, llenado de las colecciones de pintura y escultura, donde la “ermitaña” soberana solía pasar sus horas de ocio, admitidos solamente los amigos más  íntimos a hacerle compañía.

En cuanto a los interiores del Pequeño Hermitage vale la pena mencionar la Sala de Pabellones, es un maravilloso salón adornado con galerías, rejas doradas, mosaicos esmaltados, tal llamadas “fuentes de las lágrimas”, centelleantes lámparas de araña de cristal de roca. En la sala se expone también el reloj Pavo real, una de las perlas de la colección del museo, obra inglesa del siglo XVIII. Cuando el reloj da las horas, el pavo real instalado en un roble, abre su opulenta cola y da la vuelta mostrándola. Las ventanas de esta sala miran al jardín colgante, ubicado sobre las bóvedas de la planta baja.

Hermitage La sala de los Pabellones en el museo privado de Catalina II El famoso Reloj Pavo real en la sala de Pabellones


El palacio llamado el Hermitage Viejo fue construido junto al Pequeño en la década de 1770 para instalar la creciente colección artística de Catalina II y sus interiores no los desmerecen en nada a los de otros palacios. Ahora en este palacio se encuentran obras de los maestros de renacimiento italiano: Giorgione, Simone Martín, obras de Fra Angélico y Boticelli... Pero las cimas de la colección italiana son dos cuadros de Leonardo da Vinci: la Madona Benois – correspondiente a su periodo creativo temprano y la obra del museo número uno, - Madona Litta, que es por el contrario un trabajo de madurez representando en  la imagen de la Virgen el ideal de la belleza física y espiritual. Entre las obras de la célebre colección de Tiziano destaca San Sebastián.


Hermitage La Virgen Benois de Leonardo hermitage La Virgen Litta de Leonardo

 
El edificio del Hermitage Nuevo
es el único palacio del conjunto que no fue construido con Catalina II en el trono, sino con su nieto, Nicolas I,  y resultó ser el primer museo que, aunque fuera con muchas limitaciones, abrió sus puertas al público , hace 150 años. Aquí están expuestas las obras de Rafael Santi - el orgullo de todo el museo,  y se guarda allí “la Biblia de Rafael” –asi fue nombrada la copia de la galería del palacio papal en Vaticano, construida por el arquitecto Bramante y pintada por Rafael y sus discípulos. Aquí mismo se puede ver la única obra de Miguel Ángel, El niño en Cuclillas, que  estaba destinada al panteón de los Medici.

En las salas solemnes y majestuosas, decoradas con vasos , mesas y lámparas decorativas de malaquita , ágata y lapislázuli, se hallan las exposiciones de pintura italiana y  toda la colección de pintura española, considerada como una de las mejores fuera de las fronteras de España y adquirida por los zares rusos en Francia (colección de Josefina , esposa de Napoleón) y España (colección de Manuel Godoy) despues de las guerras napoleónicas. En ella se puede ver obras de El Greco, Velázquez, Ribera, Zurbarán, Murillo y Goya.  

Además de las pinturas españolas, los visitantes verán cuadros de maestros de los Países Bajos, donde se destaca de colección riquísima de Rembrandt. Los lienzos de Rembrandt ocupan una gran sala y dan una clara idea de toda su obra creativa: el retrato juvenil de su esposa Saskia, representada como la diosa Flora, el trágico Descendimiento de la cruz, el penetrante retrato del Anciano en rojo… y al final la joya de la colección, el Regreso del hijo pródigo, escena evangélica en que el maestro pudo expresar su fe en el bien y en el amor humano.

Cinco salas del Hermitage Nuevo atesoran obras de Rubens, desde las más tempranas hasta las últimas, célebres retratos de Van Dyck, escenas de caza de Paul de Vos y abundantes naturalezas muertas de Frans Snyders.

Hermitage  El Hijo Prodigo de Rembrandt

Un atractivo especial del Hermitage es su fantástica colección de pinturas del impresionismo y el post-impresionismo francés y de los maestros de principios del siglo XX. Los paisajes de Monet y Sisley que revelan el proceso de afianzamiento del método impresionista, el encanto de las imágenes femeninas de Renouair, el halo intelectual de las obras de Cezanne, la expresividad de Van Gogh, la serenidad de los paisajes de Oceanía de Gauguin, la armonía cromática de las numerosas obras de Matisse y de las más de 20 obras de Picasso.

Como ya he dicho, amigos, para verlo todo en Hermitage hace falta pasar aquí unos cinco años y medio, pero los admiradores del museo dicen que se puede pasar la vida entera.


 

 
line
desinado por Anton Zheltikov © 2003–2009